viernes, 30 de marzo de 2012

Mercedes Ruiz


Fuente: Volandovengo blog de Jorge Bustos

Palabra de bailaora

Flamenco Viene del Sur
Una fiesta se monta con uno que canta, otro que toca y otro que baila. Nada más. El lunes, 26 de marzo, hubo una verdadera fiesta en el teatro Alhambra. Desde Jerez, Mercedes Ruiz, con dos acompañantes de excepción, el cante de David Lagos y la guitarra de Santiago Lara, nos trajo un discurso sobre su nueva forma de entender el baile. Un flamenco reposado y completo; intimista y generoso; un diálogo a tres bandas; un protagonismo compartido; una discreta elegancia; una vindicación de su tierra tan sutil como evidente, tan variada como machacona.

Como no podía ser menos, comienza la actuación por bulerías (Palabra de Jerez), que apunta un David Lagos especialmente sembrado con el Procuro olvidarte de Manuel Alejandro, y termina acelerando la guitarra y marcando los tiempos, escorándose definitivamente hacia Jerez. La dinámica es esencial en esa propuesta llena de contenido, aunque tan minimalista que a veces puede parecer fría, simplemente por no llegar a despuntar.

La guitarra se queda sola y propone peteneras, que Mercedes baila con palillos en las manos, con bata blanca y mantón a juego. Remata por bulerías, interactuando con el cantaor y mostrando una estampa de Cisne blanco. El Cisne negro, a continuación, serán unas seguiriyas introducidas por tonás y culminadas con apoteósica cabal, donde Lagos da pie a la bailaora para lucir sus engarces y torsiones agradecidos en un palmito esbelto y flexible envuelto en bata negra de cola, dramática para la ocasión. La pincelada de castañuelas dimensiona percutidamente unos pies que descansan para dar protagonismo al resto del cuerpo.

El abuso de la bulería y duración de los temas es evidente hasta que, con La voz del pueblo, pregones y caracoles, y Mercedes vestida de pantalón y chaquetilla corta, saca lo mejor que tiene dentro. Empieza a bailarle al cante, que es de lo que se trata. Con gracia y delicadeza va recorriendo la escena venciendo y convenciendo en una noche que ya es definitiva. La sal gaditana que comento se remata con unas instantáneas donde los actuantes posan sobre una silla después de varios fundidos en negro.

Como programado fin de fiestas, con arte y supina delicadeza, la jerezana aborda una media granaína (Palabra de flamencos) que sirvió de broche de lujo a ese Baile de palabra que elevó el nivel del festival varios enteros.

 


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