sábado, 31 de marzo de 2012

Sergio y Rubén, Flamenco Siglo XXI

Dímelo siempre
Fuente: Volandovengo blog de Jorge Bustos

Flamenco siglo XXI
Debido al empeño, siempre loable, de la Diputación de alentar y promocionar el flamenco joven de nuestra provincia desde su plataforma Granada Portal Flamenco y dentro del ciclo Flamenco 3.0, el miércoles pudimos asistir en el Palacio de los Condes de Gabia al recital que ofreció Sergio Gómez ‘Colorao’, celebrando a su vez los veinte años de carrera, a pesar de su juventud, y el lanzamiento próximo de su primer trabajo en solitario. Igualmente, nos anunció desde el escenario su pronta paternidad (otro motivo de celebración).

Sergio es un flamenco imprescindible en el panorama joven granadino, quizás el cantaor más en forma y el más personal de su generación. Su voz laina, afinada y de precisa modulación hace su discurso más que agradable. Su trayectoria le ha enseñado a adaptar los estilos a sus melismas y no al revés, haciendo un producto nuevo y delicado.

Con su guitarrista habitual, Rubén Campos, crean y recrean una serie de cantes que, quien es buen aficionado, no tiene más que elogiar. Sergio más enraizado, Rubén más vanguardista. Entre los dos forman un tándem que despunta sin discusión. Lástima la falta de oportunidades. Lástima la falta de consideración de los que sobreponen la potencia convencional al buen gusto exclusivo.

Le acompañan también este día José Cortes ‘Pirata’, como segunda guitarra, José Antonio Carmona, en la percusión e Irene Molina y Mikey Gómez, en los coros y las palmas. Un cuadro agradable para un flamenco fresco.

No obstante, en la primera parte del concierto reinó el derecho de la ortodoxia. El Colorao entra por martinetes, que sirven para templar al mismo tiempo que demuestran la calidad de la voz de un artista que no le hace falta gritar para alcanzar los más altos tonos (cualidad escasísima en los cantaores de ahora). Continúa, ya con todo su equipo, con unas bulerías de su padre, Antonio Gómez, en sus primeras grabaciones.

El momento más intenso de la velada, para mí, vino por Málaga, donde se acordó de Chacón en las malagueñas, y remató generosamente por rondeñas, fandangos lucentinos y ese jabegote que cantara Paquillo el del Gas con tanto arte. Las alegrías, con sus estribillos a coro, fueron un ejemplo de belleza. Y los cantes de levante, en los que le acompaño su hermano José Gómez, a la guitarra, encerraban la sabiduría de quien sabe lo que hace.

Otra vez con todos sus compañeros en el escenario, quiso participarnos con unos ejemplos del disco que, después de cinco años, ya está a punto de salir del horno. Los tangos Dímelo otra vez le dan nombre a esta obra y la bulería coral redunda en un trabajo que se me antoja bastante festero. Habrá que esperar a su nacimiento.

Para el fin de fiestas por bulerías, como es menester, cogió el micro su padre, ejemplo de conocimiento y de compás, asiéndolo después por turnos Irene, Mikey y el mismo Sergio. Fiesta que acompañaron algunos de los actuantes con alegres pataíllas que, sinceramente, se podrían haber ahorrado.

Poco público sin embargo asistió a ese recital, y eso que era gratuito. Me consta que en Granada hay muchos aficionados y peñistas que se quejan de la poca oferta y que sin embargo cuando el flamenco le es asequible se quedan en sus casas quizá viendo el fútbol que siempre abunda.

* Sergio, junto a ’El Pirata’, tomada de su facebook.

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