jueves, 19 de julio de 2012

De madera y gracia

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOS
CRÍTICA
II Festival de las Cuevas - Noches flamencas en el Sacromonte
Noches de madera / Fémina

Primera parte: Jorge el Pisao y Rubén Campos (guitarra); Juan Masana (contrabajo); David Sorroche y Sergio Gómez ‘Colorao’ (palmas y jaleos); Antonio Gómez (percusión).

Segunda parte: Estefanía Martínez (baile); Rubén Campos y Jorge el Pisao (guitarra); David Sorroche y Sergio Gómez ‘Colorao’ (cante); Juan Masana (contrabajo); Antonio Gómez (percusión).
Lugar: Museo-Cuevas del Sacromonte. Aforo: lleno. Fecha: 18 de julio de 2012

Acertado el título que Jorge ‘el Pisao’ puso a su espectáculo. Noches de madera viene a indicar, según sus palabras, los momentos a solas que ha ido arrancándole sones a la guitarra. Esas composiciones íntimas y sentidas las expuso el miércoles pasado en el Sacromonte. Ha sido la primera vez. Es la primera vez que este guitarrista salta alante para realizar un concierto en solitario.

El nerviosismo del primer instante con la taranta se hizo relajo y seguridad con la seguiriya. A este segundo tema, con una afinación especial y de un ritmo animado, le acompañó Juan Masana al contrabajo y Antonio Gómez a la percusión, dándole una dimensión interesante a la guitarra que quizá pecara de exceso de agudos.

Los problemas de sonido del día anterior fueron con creces solucionados y la iluminación gozó de algo más de control.

La fiesta le da seguridad a El Pisao. La fiesta y el sentirse arropado por otros músicos. Así, para las alegrías, se hizo acompañar de las palmas y jaleos de David Sorroche y Sergio Gómez ‘Colorao’ y de la segunda guitarra de Rubén Campos para el resto del espectáculo. Bonita pieza, donde mucho tenía que decir y aportar, quizá superada por las bulerías entregadas como pez en agua. Su toque sacromontano es evidente. Jorge forma parte de esa pléyade de jóvenes guitarristas que a Granada le seguirán dando fama.

Su entrega termina con una rumba llamada El Cañarete, compuesta con la complicidad del bajista Masana, que tuvo algún solo, al igual que la caja, bastante notable. Aunque sin letra, parece que la guitarra cantara.

La segunda parte tuvo de protagonista a Estefanía Martínez presentando la obra Fémina. Bastante nerviosa de primeras, es más lo que quiere contar que lo que en realidad cuenta. La arropan Rubén Campos a la guitarra, compositor de la música, de las voces de Sergio Gómez ‘Colorao’ y David Sorroche y del fiel percusionista Antonio Gómez.

Comienza la bailaora, con un vestido poco agraciado, por bulerías, pintando una rayuela en el suelo del escenario, lo que le dará pie para interactuar con estos recuadros de tiza. Su rostro expresivo y su entrega son de agradecer. Un bailaor o bailaora que sonría en los temas alegres y que se apene en la tragedia y no esté pendiente del paso a seguir o baile con la boca trasmite desde un comienzo.

La bata blanca para las malagueñas le gasta malas pasadas, sobre todo cuando se abandolan por rondeñas, pero sus desequilibrios y su intranquilidad son evidentes desde un principio.

Juan Masana, con su contrabajo, propone un breve interludio interpretando a Falla (Amor brujo) antes de acompañar en las guajiras. Vestida de azul y con abanico, como está mandado, Estefanía propone un paso alegre, lleno de gracia, que mucho tiene de remedo de sus mayores.

Para el quinto tema, por levante, Jorge ‘el Pisao’ hace de segunda guitarra. El drama lo asume y se desborda por tangos (posiblemente su mejor entrega).

La bailaora termina por soleá convenciendo al final de su apuesta. El tema culmina por bulerías. Con toda la gracia, Estefanía se coloca un mandil y hace fiesta de lo que antes fue tragedia. Un simpático cierre por bulerías, en el que todos los actuantes se dan su pataílla, termina de dejar un buen sabor de boca.

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