domingo, 5 de agosto de 2012

El baile exagerado de Moisés Navarro

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOS
CRÍTICA

XIV Muestra de Flamenco – Los veranos del Corral

Músicos: Moisés Navarro y Anabel Romero (baile); La Tana, Moi de Morón y Antonio Núñez ‘el Pulga’ (cante); Paco Iglesias y Rubén Romero (guitarra) Ramón Porrinas y Andrés ‘el Serviu’ (percusión).
Lugar: Corral del Carbón.
Aforo: medio. Fecha: 24 de julio de 2012

Comienza La Tana a pie de escenario cantando el exitoso romance de Manolo Caracol Carcelero, carcelero, mientras Moisés Navarro, el protagonista de la noche, se marca descalzo unos breves pasos muy afectados. Lo primero que deja trascender es una fuerza desmedida, posiblemente heredada de su estirpe aviso y una continua rigidez que lo mantendrá tenso hasta el saludo final. Pasa de cero a cien sin previo aviso, lo que puede ser acertado, pero cuando se repite diez, doce, quince veces resulta cansino y falto de recursos.

La bailaora invitada, Anabel Romero, también descalza, abraza el mismo paralelismo que su compañero hasta a veces parecer burda por tangos. Una pieza ésta tan sólo de cajón, descubriéndonos la sincronía y la precisión de los dos percusionistas, Ramón Porrinas y Andrés ‘el Serviu’.

Algún problema de sonido trasciende a esta altura, desde las chicharras en las guitarras (Paco Iglesias y Rubén Romero) desde el comienzo, hasta el silencio descuidado en el micrófono de los cantaores (Moi de Morón y Antonio Núñez ‘el Pulga’) cuando comienzan a entonar por levante. Dichos tarantos acaban tangueros, en los que Navarro vuelve a demostrar su exceso que va desde el silencio más acusado, en una pose, a veces de equilibrista, hasta la total estridencia, destacándose sin embargo en un rico zapateo y en aplaudidos desplantes.

Vuelve Anabel para bailar soleá y bulerías con mantón negro y vestido entallado. Un baile muy de raíz con detalles añejos.

La percusión ofrece un tema ausente de todo complemento, que permite al bailaor malagueño hacer entrega posiblemente de lo mejor de la noche, antes de dejar solo al cuadro de músicos para entonar unas generosas bulerías comenzadas con una pincelada de jaleos extremeños de la mano del de Morón.

Por último, un latido preciso de los cajones, introduce seguiriyas. Aquí podemos gozar del cante de pellizco de ‘El Pulga’, dándole paso a Moisés que, en un momento dado, se acompaña con palillos.

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1 comentario:

  1. Nadie es tan responsable de los problemas de sonido como el sr. "director" de la Muestra que no le duele en contratar a un personal falto de profesionalidad y preparación para trabajar el Flamenco... Los errores antes descritos son muy posiblemente evitables, tal vez con un poco mas de pulcritud y atención a lo que acontece en el escenario no habrían aparecido. Pero poco podemos exigir a quien le aburre el Flamenco o simplemente no distingue una Soleá de un Fandango... La falta de consideración a los artistas y al Flamenco es evidente.
    No hay duros a tres pesetas por mucho que se empeñe Raúl Comba.

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