miércoles, 8 de agosto de 2012

La flamencura de Mari Paz Lucena

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOS
CRÍTICA

XIV Muestra de Flamenco – Los veranos del Corral
Músicos: Mari Paz Lucena (baile); Roberto Lorente y Pedro Obregón (cante); Luis Mariano y Rubén Campos (guitarra); Eloy Heredia (flauta). 
Lugar: Corral del Carbón. 
Aforo: casi lleno.
Fecha: 7 de agosto de 2012
Lo primero que llama la atención de Mari Paz Lucena es su estampa. De porte elegante y singular belleza rellena escenario con su flamencura. Redondea su figura un vestuario escogido de exclusivo diseño local.

Roberto Lorente y Pedro Obregón, a ambos lados de la bailaora, en mitad de las tablas entonan una rueda de martinetes de buena factura. Mari Paz, con vestido granate viciado de volantillos en sus bajos, taconea la toná aplicando un compás exacto y verdadero que muestra su esbeltez, gracia y refinado clasicismo.

Luis Mariano, uno de nuestros popes a la guitarra, interpreta una taranta llena de detalles. La sonanta es como agua en sus manos y sus arpegios, limpios y agradecidos, denuncian su origen sacromontano. Su estribillo conseguido se alterna con recorridos por el mástil y notas al aire al estilo Riqueni.

La bailaora granadina, formada durante los últimos años en Madrid, vuelve con pantalón y chaquetilla corta, de un blanco reluciente, detalles dorados y chorreras en la blusa, para apostar por unas alegrías arriesgadas, llenas de cortes y cambios de ritmo.

La arropan en estas cantiñas, además de Luis Mariano, Rubén Campos como segunda guitarra, que se entienden a la perfección; los dos cantaores ya mencionados, con un interesante y conseguido juego a dos voces; y la flauta de Eloy Heredia.

El pantalón no esconde secretos y denuncia un zapateado tan rico como su juego de brazos y las palomas de sus manos de las que sin embargo no abusa. Su alegría trasciende y el gracejo se convierte en emoción entre el respetable. Mari Paz se siente en su casa, está a gusto y así lo trasmite.

Eloy, músico de oficio, improvisa adecuadamente, insertando la travesera en momentos clave, ofertando un especial colorido al conjunto.

Los músicos solos nuevamente plantean unas correctísimas bulerías que dan paso a la estilosa granadina que baila por soleares, quizá su mejor entrega. Con vestido negro de volantes con trasparencias en los brazos y los hombros, Lucena, sin apartarse de los cánones, recorre el escenario enriqueciendo cada paso, cada desplante, e interactuando con cada uno de los miembros de su cuerpo, destacando su festivo remate por bulerías de Utrera.

Ante los aplausos, prolongados y merecidos, retornan los músicos para darse una pataílla por bulerías.

más información sobre los espectáculos de los Veranos del Corral  y venta de entradas

No hay comentarios:

Publicar un comentario